Siempre me han molestado las interpretaciones superficiales de las cosas, sean cuales sean. Últimamente, he empezado a reflexionar sobre las diferentes interpretaciones del arte (y no me refiero solo a las artes visuales, que a menudo se malinterpretan, por supuesto), sino también a la danza, la música, la pintura, la escultura, el teatro, la literatura, el cine, la fotografía, entre muchas otras que llenarían el primer párrafo), sobre la subjetividad y la incertidumbre de los hechos. Investigando el tema en psicología, encontré algunos artículos interesantes, entre ellos el ensayo «Atención en la experiencia estética: cognición, arte y producción de subjetividad» de Virginia Kastrup. Entre las diversas reflexiones de diferentes autores, Kastrup cita a Henri Bergson y la existencia de un tipo de atención a la vida práctica, que está implicada en las actividades cotidianas y, por lo tanto, es utilitaria. Y la existencia de un tipo de atención suplementaria, caracterizada como una inmersión en la duración, evidenciada, sobre todo, en el arte y la filosofía.
Al observar arte (de nuevo, de todo tipo), debemos estar abiertos a una experiencia fluida de pensamiento, tanto concentrado como desenfocado. Según Kastrup, esto se denomina visión estereoscópica; es decir, cuando nos esforzamos por ver emerger una figura tridimensional de un fondo de formas indefinidas. Para que surja una figura, es necesario mirar sin ver. También podría tratarse de escuchar sin oír, pero siempre permitiendo que surja algo que no fue previsto inicialmente por el pensamiento consciente. Limitarnos a la interpretación obvia —a menudo rebelde y conservadora— de una creación es demarcar hasta dónde nos puede llevar la profundidad y la capacidad interpretativa intelectual de la mente humana, colocándonos en la posición de juzgar el significado.
Se trata de crear por el mero hecho de crear, no de tener que encontrarle sentido ni que se explique con un único significado y visión. Se trata simplemente de dejarse llevar. Crear música, textos, objetos, imágenes, casas, sabores, mezclar, referenciar, renovar. Somos plurales, con experiencias y trasfondos plurales, y la pluralidad en sí misma nos basta para crear. Abrir la mente a otras interpretaciones más allá de la experiencia visual de observar una creación es necesario para que podamos seguir evolucionando, creando y debatiendo sobre la creatividad humana, cuestionando otras percepciones sobre la experiencia estética.
texto: @bomedian0
Arte: @yurioliveiras